

Zumarraga, enclavada en el valle del río Urola, aparece por vez primera en la historia en el año 1366, cuando el pretendiente al trono castellano, Enrique de Trastamara, donó al Señor de Lazcano el monasterio de Zumarraga, origen del primer templo parroquial, Santa María, y hoy conocido como ermita de “La Antigua”. Posteriormente, en 1383, varios pobladores de Zumarraga y de la vecina Ezquioga, acudieron a donde el rey Juan I para que fundase una villa real que no estuviese bajo los Lazcano, fundándose así Villarreal de Urrechua, a la que se agregó poco después la totalidad de la colación zumarragarra. A mediados del XVI, parte de la población ya estaba situada en el valle, pidiendo los que aquí estaban el traslado de la iglesia parroquial o la construcción de una nueva, lo que lograron definitivamente, tras un proceloso pleito, en octubre de 1576. En 1661, y tras separarse de la Alcaldía Mayor de Arería, consiguió el título de villa.
A mediados del siglo XIX se construyó la estación de ferrocarril, lo que puso a Zumarraga en comunicación con el exterior, permitiendo la instalación de las primeras industrias modernas y, con el paso del tiempo, un extraordinario crecimiento de sus habitantes. Su primera industria fue la del mimbre, la cual se vió truncada por la guerra del 36 y por la competencia de la empresa moderna del hierro. Hoy en día, cuenta con algo más de 10.000 habitantes, siendo el sector terciario, servicios, el mayoritario en las actividades económicas, seguido muy de cerca por el sector secundario, industrial.

Este importantísimo templo religioso y actual ermita fue declarado monumento histórico nacional en 1964. Es un recinto rectangular de una sola nave, cubierto a dos vertientes y orientado al Este. En la fachada Sur destaca una interesante portada Románico-Gótica, de cuatro archivoltas, sencillos capiteles formando imposta y fustes cilíndricos. Junto a ella un ventanal gótico. El ábside trapezoidal fue añadido en las reformas de 1697. Ocho saeteras abocinadas pertenecientes a la primitiva construcción hacen pasar la luz solar a su interior.
Esta conjunción de piedra y madera cuenta con seis columnas de sillares en las que descansa el amplio coro avanzado y tres de las cinco cerchas que sustentan el tejado. Vigas, pies derechos, jabalcones… todo un magnífico conjunto rústico de roble genuinamente tallado con cabezas femeninas, utensilios y dibujos geométricos.






Construido a partir de 1866. Fachada principal de estilo neoclásico.
Se encuentra junto al Ayuntamiento, se utiliza como dependencias municipales.
Primeramente conocida como Plaza Nueva, es un conjunto monumental compuesto por el Ayuntamiento más las casas que le flanquean, conocidas hoy como Itarte y Uzcanga, más los bloques de viviendas a los lados y al frente. En el centro se encuentra la estatua en honor a Miguel López de Legazpi, realizada por Aniceto Marinas.
Fue donde nació y vivió hasta marchar a Méjico Miguel López de Legazpi. Mereció en 1945 la declaración de Monumento Nacional.
Es un buen ejemplo del estilo renacentista con planta de salón, 3 naves de igual altura y bóvedas de crucerías, la portada principal barroca. Fue construida en varias fases, a partir de 1576, a las órdenes de Santuru Arizti, San Joan Altuna, Joan Agirre y otros.
De carácter moderno, fue construida a finales de los años 20, y se inauguró a principios de los años 30. Destaca por su bonita vista exterior y el color de sus materiales.
Realizada de muros de mampostería destacando un sencillo campanil.
Escultura de Jorge Oteiza que mide 4 metros de altura y está realizada en chapa de 3mm. de grosor.
En el cementerio. La cripta realizada por José A. Pizarro y Las Esculturas de Los Angeles por Vicente Larrea en bronce.
De Jesus Segurola. Realizada en bronce patinado, fundida mediante el procedimiento de la “cera perdida”. La peana en piedra de Markina abujardada. La altura total es de 4,5 metros.
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